Creo que la cagué p2.
El timbre del teléfono sonó cuatro veces y justo cuando iba a colgar la voz pastosa de mi nano personal se escucha al otro lado de la línea.
- Joven maestro, éstas no son horas prudentes para llamarme, ya sabe que mi sueño reparador debe ser de ocho horas, ya no soy un jovencito como ustedes.
- Lo siento, Mi querido Watson, pero necesito de tu ayuda en carácter de urgente.
- ¿Qué es lo que sucede? Una nueva misión.
- Pues algo así o más o menos- digo sopesando la información que le daré. Na