Alana se levantó pero Gastón se quedó sentado un rato más con su mirada fija en Gabriel, el lobo hizo lo mismo, sostuvo su mirada sin intimidarse.
Alana se limpiaba la ropa sin darse cuenta del duelo de miradas que se estaba llevando a cabo a su lado.
La mirada de Gabriel era fría, fría y llena de resentimiento, pero la de Gastón era burlona y eso fue lo que más le molestó al lobo. Cuando Alana volvió su mirada a ellos, Gabriel le habló con un tono de voz que le erizó la piel a la loba, -