Alana se miró por última vez al espejo, ya sus amigas se habían ido a la fiesta, ella sólo esperaba que su padre llegara por ella.
Se veía hermosa, tenía un maquillaje sencillo, justo cómo le gustaba, el peinado le quedó perfecto con su ropa, eligió todo muy bien. Hoy sería una noche especial, eso esperaba. No podía seguir aguantando el celo, cada día era peor y hoy lo había sido más.
Se sentó en su cama hasta que la puerta se abrió, su padre lucía una camisa azul, con unos pantalones negr