Habían pasado tres días del ataque a la manada, Ziara se despertó una vez más en la tina, se dió cuenta que el agua estaba helada porque sus dedos ya no estaban blancos como la nieve sino morados.
Se levantó y un puntazo atravesó su cien, era el tercer día sintiendo lo mismo, envolvió su cabello en un paño y luego su cuerpo. Caminó hasta el gran espejo de su baño y pudo ver las grandes bolsas alrededor de sus ojos, estaba tan inchada de tanto llorar. Que tenía poner mucho maquillaje sobre su ro