Cómo si el mismo destino jugara a su favor, el lobo albino y la vampira iban camino al bosque. Por un momento extrañado de dónde estaba Alian pensó que se iba a perder. El bosque se veia muy diferente, había muchísimo frío, hacía días que no nevaba en la manada, pero en el bosque el invierno parecía ser eterno, no había duda ese bosque era mágico.
Alian dejó salir a su lobo, al transformarse se estiró apoyándose de sus patas, que bien se sentía su lobo en el bosque, dejó que su lobo lo llevara