Marcados para siempre.
Ziara miraba a Alian con picardía y el lobo la miraba con deseo, con hambre y no de comer...
Alian se acercó a ella y la tomó por la nuca haciéndola estar tan cerca que sus respiraciones se mezclaban, la besó y el beso fue tan excitante y demandante para Ziara que sus pezones se endurecieron, su entrepierna se lubrico tanto que podía sentir la humedad en sus muslos.
Con cuidado Alian la recostó a la piedra, que parecía estar allí para ese uso era tan grande y plana en la parte de arriba que pa