Punto de vista de Ninette
El salón de la mansión Valerio se sentía como una tumba helada. Las luces tenues proyectaban sombras largas sobre los muebles antiguos, y el aire olía a polvo, humedad y poder podrido. Rafael Bianchi estaba sentado frente a nosotros con esa sonrisa calmada y peligrosa, sosteniendo el teléfono como si fuera un arma cargada. En la pantalla, la imagen en vivo mostraba la casa segura donde Patricia cuidaba a nuestros cuatro hijos.
Luca dormía plácidamente en un sofá. Alexa