Punto de vista de Ninette
El silencio que cayó entre nosotros fue más pesado que cualquier grito. Marco estaba parado en la entrada de la cocina, la carta aún temblando en sus manos, los ojos fijos en las palabras que acababan de destrozar nuestro mundo.
Mateo seguía llorando en la sala, pero ninguno de los dos se movía.
—Ninette… —su voz salió rota, apenas un susurro—. Esto no puede ser verdad. Por favor, dime que es otra mentira de ellas. Dime que es solo otro juego para destruirnos.
Di un pa