Punto de vista de Ninette
La llamada se cortó y el silencio que quedó en la sala fue más ensordecedor que cualquier grito. Marco todavía sostenía el teléfono en la mano, los nudillos blancos, la mandíbula tan tensa que parecía a punto de romperse. Yo me quedé congelada a su lado, con el corazón latiéndome en los oídos y un nudo en el estómago que amenazaba con hacerme vomitar.
Rafael Bianchi.
El medio hermano de Marco.
El hombre que había manipulado la concepción de Mateo y Elena.
—¿Estás bien?