Punto de vista de Ninette
El silencio que siguió a las palabras de Patricia fue asfixiante. Marco seguía sosteniendo mi mano con tanta fuerza que casi dolía, pero ninguno de los dos se atrevía a soltarla. Mi corazón latía descontrolado, como si quisiera salirse del pecho y huir de esta nueva pesadilla.
—¿Qué estás diciendo exactamente? —pregunté, la voz apenas un hilo.
Patricia dejó los papeles sobre la mesa con cuidado, como si fueran explosivos.
—Los marcadores genéticos de Mateo y Elena mues