Punto de vista de Ninette
El camino de regreso a la casa segura fue silencioso. Marco conducía con una mano en el volante y la otra sobre mi muslo, apretando de vez en cuando como si necesitara recordarse que yo seguía allí, viva, a su lado. Mi corazón aún latía con fuerza por lo que había pasado en la mansión. La sangre en el suelo. La risa de Rafael. Y esa silueta en la ventana del segundo piso… una mujer con mis mismos ojos, observándonos mientras nos íbamos.
No se lo había dicho a Marco tod