Punto de vista de Ninette
El teléfono se quedó en silencio después de la llamada de Rafael, pero el eco de sus palabras siguió vibrando en el aire como un mal presagio. Marco dejó el móvil sobre la mesa con tanta fuerza que casi lo rompe. Su mandíbula estaba tensa, los músculos de sus brazos marcados por la rabia contenida.
—¿Otra vez? —gruñó, pasándose las manos por el pelo—. ¿Cuántas veces más van a intentar jodernos la vida?
Me acerqué a él y lo abracé por la cintura, apoyando la mejilla con