Punto de vista de Ninette
Las puertas de hierro se cerraron detrás de nosotros con un sonido metálico que retumbó en mi pecho. La mansión Valerio se alzaba imponente bajo la luz de la luna, fría y amenazante, como un monstruo que se negaba a morir. Marco caminaba a mi lado, su mano firmemente entrelazada con la mía. Sentía su pulso acelerado contra mi piel, pero su paso era seguro, decidido. Íbamos a enfrentar esto juntos.
Rafael nos esperaba en el gran salón principal, sentado en el mismo sill