Punto de vista de Ninette
Seis meses después de haber aterrizado en esta ciudad tranquila del norte, mi vida parecía un lienzo que yo misma estaba pintando con colores sobrios pero firmes. Luca gateaba por el suelo de madera del apartamento, riendo cuando alcanzaba un juguete de plástico. Mi vientre, ya grande y redondo, albergaba a Mateo y Elena, que se movían con fuerza, recordándome cada día que la vida seguía adelante a pesar de todo. Trabajaba en la cafetería de la esquina, servía cafés co