Alexa
Habían pasado cerca de 2 horas desde que Roxy había ingresado al hospital. Mis lágrimas seguían bajando por mis mejillas y, por más que quería ser fuerte, estaba cansada, cansada de todo lo que había pasado, de que la gente tratara de lastimarnos, de estar rodeada de gente enferma y mala que siempre te quiere ver mal. Pero, a pesar de que sentía el mundo encima de mí, tenía que ser fuerte, tenía que levantarme, dar unos pasos y acercarme a mi hijo, porque él no estaba mejor que yo. Había