Xana no tuvo pelos en la lengua para decir que eran sus hijos, después de todo… no mentía en ningún sentido. Y tarde o temprano sería algo que toda la manada sabría. Miró de reojo a Celeste que abría y cerraba la boca.
-Es… una larga historia y nada feliz, así que te pido que no me hagas contarla. Ahora estamos en un proceso complicado de adaptación.
La humana asintió enérgicamente.
-No te preocupes… todas las que estamos aquí tenemos… una historia turbia- le sonrió.
Xana podía decir que sentía