Sibyl y Nill miraban el bulto en los brazos de Morgana. Sus ojos brillaban tanto por curiosidad como por interés.
-¿Tía Morgana, podemos tocar?- preguntó el primero
-¿Nos dejas ver?- preguntó el segundo.
La loba, que había sido avisada antes por Xana de la reacción de sus hijos entralazó mirada con Celeste, que estaban sentada a su lado y estaba a cargo de cuidar a los cachorros mientras sus padres trabajaban en un asunto importante en el estudio del alfa.
-Pero deben ser cautelosos- les advirt