Los labios del alfa besaban lentamente los de su pareja. Saboreándolos, chupándolos, lamiéndolos con la punta de su lengua hasta separarlos y meterla en la cálida cavidad. Pudo sentir a Xana temblar debajo de él, más no quería excitarla tan rápidamente, deseaba que ella se sumiera en el placer lentamente, para que no tuviera la opción de pensar en más nada.
Su Luna había pasado por mucho, con razón sus barreras eran tan duras, incluso él había contribuido a que estas se reforzaran. Y aun si las