-…White… por favor… ya basta, no puedo más- un sollozo salió de la garganta de Xana completamente agotada.
La temblorosa mano de la mujer se enterró en el cabello de la cabeza de su pareja que se perdía entre sus muslos, saliendo otra vez esa zona limpiando todo rastro de líquido mezclado de ambos después de haberla anudado por varios minutos. Este proceso no sabía cuántas veces lo había hecho ya. Había perdido la cuenta de cuantas veces se había corrido. Definitivamente su propia resistencia l