Aunque le había encantado la imagen de ver a su pareja con sus hijos cocinando, sería la primera y última vez que habrá harina de por medio. Había sido todo un caos poder limpiar todo aquello. Un desastre total para terminar con Sibyl con un enorme puchero porque no se acababa el baño y con Nill llorando porque le dabas asco lo pegajoso que se estaba volviendo todo aquello sobre su cuerpo.
Aunque todo el malestar se le pasó cuando el pastel que los tres habían hecho fue traído a su habitación.