Xana había comprendido una cosa. Un poco para White, no era lo mismo que solo un poco para ella. Y eso lo pudo reafirmar en ese momento, donde la lengua del lobo estaba completa dentro de su boca, recorriendo el interior de su cavidad, saboreando cada parte a su paso. Enredando su lengua con la suya, sacándola de su interior y chupándola entre sus labios, haciendo que la saliva se corriese en un fino hilo por la barbilla de la humana.
En algún momento el alfa se las había ingeniado para ponerla