El médico les pidió que esperaran al menos una hora más antes de hacer la siguiente revisión.
Diego fue el primero en levantarse de la silla de la sala de espera.
—Voy por un café —dijo.
Elena se levantó de inmediato, plantándose en su camino.
—Necesitas comida, Diego. No café.
—No tengo hambre.
—Otra vez con lo mismo —murmuró Elena, poniendo los ojos en blanco.
Diego solo soltó un largo suspiro, sin ganas de discutir. Quince minutos después, los dos caminaban fuera del hospital buscando u