La lluvia caía fina sobre Lyon desde primera hora de la mañana. Las calles frente al hospital brillaban mojadas bajo el reflejo de los faros de los coches. Elena aparcó en la zona de visitantes y salió deprisa del vehículo mientras se cerraba la chaqueta hasta el cuello. El aire frío le golpeó el rostro de inmediato.
Apenas había dormido en toda la noche.
Su cabeza seguía atrapada en el contenido del correo enviado desde el hospital de Madrid. Incluso cuando consiguió quedarse dormida al ama