Mundo ficciónIniciar sesiónLa oscuridad de la luna nueva era nuestro manto protector mientras el grupo de guerreros de las Montañas Silvanas y yo nos movíamos con sigilo espectral a través del bosque que abrazaba los muros del castillo. La tierra bajo nuestros pies estaba húmeda y cubierta de hojas caídas, amortiguando nuestros pasos. La respiración contenida de cada uno era el único sonido que rompía el silencio de la noche, aparte del lejano ulular de un búho.
La entrada a los túneles secretos a través de la






