La creciente sensación de peligro que había estado carcomiendo la tranquilidad de Aiden en los últimos días se manifestó con una intensidad alarmante al despuntar el alba. El bosque, que hasta entonces les había ofrecido un santuario precario, ahora se sentía como una trampa inminente, el aire mismo vibrando con una amenaza invisible pero opresiva.
"Tenemos que movernos, Katherine", insistió Aiden, su voz grave y urgente mientras recogían apresuradamente sus escasas pertenencias. Sus ojos dorados, normalmente llenos de una calidez protectora, ahora brillaban con una alerta tensa, escudriñando cada sombra. "Este lugar... no es seguro. Siento que nos están cercando, como si una red invisible se estrechara a nuestro alrededor. Nos han encontrado, estoy seguro."Yo compartía su creciente inquietud. Aunque mis sentidos humanos carecían de la aguda percepción de Aiden, la atmósfera del bosque había experimentado un cambio sutil pero innegable, volviéndose más densa, expe