La orden llegó por medio de una de las doncellas personales de la reina madre:
"Lady Violeta Lancaster, su majestad solicita que acuda cuanto antes a la habitación del príncipe Leonard para asistirlo en su recuperación."
No era una sugerencia. No era una invitación.
Era un mandato disfrazado de necesidad.
Violeta sostuvo el papel entre sus dedos largos por un momento más de lo necesario, permitiendo que la cera del sello se secara por completo antes de romperlo. Una parte de ella quería no ir,