El apartamento Lancaster permanecía en un inquietante silencio, apenas roto por el tic-tac de un reloj antiguo en el vestíbulo. La noche había avanzado y Leonard, tras una larga conversación cargada de tensión con Lady Violeta, se había quedado dormido en el sofá de la sala, exhausto por los días pasados. Sus facciones, bajo la tenue luz de las velas, reflejaban una calma que hacía tiempo no tenía, y sin embargo, esa tranquilidad era lo que más despertaba la obsesión de ella.
Lady Violeta lo ob