Arabella cerró el libro y se levantó con elegancia. Caminó hacia él como si el encuentro fuera fortuito, como si su corazón no estuviera a punto de romperse.
—Su alteza —dijo, con una sonrisa medida.
Leonard se detuvo. La miró. Algo en sus ojos cambió. Un destello. Una sombra.
—Lady Arabella —respondió con cortesía.
Hubo silencio. Un silencio pesado.
Ella dio un paso más.
—¿Todo está bien? Hace días que no recibo… noticias suyas. Pensé que tal vez...
—He estado ocupado —interrumpió él, con fria