Emma despertó temprano, más por la emoción que por el despertador. La llamada del día anterior todavía resonaba en su cabeza como una melodía que no quería dejar de escuchar: La editorial más importante de Nueva York quiere reunirse conmigo.
Mientras revisaba por última vez sus notas y su portátil, escuchó los pasos de Leonard acercarse.
—¿Lista para tu gran día? —preguntó, con esa voz profunda y segura que parecía siempre tener las palabras justas.
—Más que lista —respondió Emma, intentando oc