Capítulo 157: No era ella... eras tú
La tarde caía lentamente sobre la ciudad, tiñendo el cielo con tonos anaranjados que parecían sacados de un óleo. El tráfico rugía a lo lejos y el murmullo de la gente seguía su curso, pero Leonard solo tenía ojos para ella. Caminaban sin rumbo por las aceras de Nueva York, sus dedos entrelazados, como si aferrarse a Emma fuera lo único que evitara que todo volviera a desvanecerse.
Leonard, sin soltar su mano, se detuvo frente a un parque y la miró fijamente. Sus ojos tenían una intensidad que