El amanecer se colaba entre las cortinas como una promesa de renovación, pero para Leonard, esa promesa no trajo paz.
Despertó con la respiración agitada, la boca seca y el recuerdo nebuloso de un sueño que no lograba reconstruir. Se quedó unos minutos tendido, con los ojos clavados en el dosel de la cama, sintiendo cómo algo —algo invisible— le pesaba sobre el pecho.
Era una sensación extraña. Lejana. Como si hubiera olvidado algo importante.
Pero, ¿qué?
Sacudió la cabeza y se obligó a incorpo