El castillo entero bullía de actividad. Nadie sabía por qué.
Algunos creían que se preparaba una cena secreta. Otros, que el príncipe había planeado una sorpresa para Lady Violeta Lancaster. Incluso había rumores de una propuesta pública, algo que ni siquiera Emma —dentro del cuerpo de Violeta— había anticipado.
Pero ella no lo sabía.
No lo sabría hasta mucho después.
Porque mientras los jardineros adornaban el jardín de las fuentes con flores silvestres traídas de las montañas de Édenor, mient