Un sollozo escapó de sus labios. Ethan la rodeó con un brazo, acercándola a su pecho.
—Debes cuidar tu salud, cariño —le dijo con ternura.
Bailey lo miró fijamente.
—No finjas ser fuerte conmigo, Ethan. Sé que también te duele.
Ethan guardó silencio un momento antes de hablar.
—Tenemos a Alexander y a Gabby… e incluso a Camila. Algún día tendrán hijos… La vida sigue.
Sus ojos, llenos de tristeza, se suavizaron al mirarla.
—Eso es cierto… —susurró Bailey, mientras una lágrima recor