91.
ASHER
El apartamento está en silencio.
Pero no es un silencio cualquiera.
Es uno que pesa.
Uno que se mete debajo de la piel, que se instala en cada rincón y me recuerda, sin descanso, todo lo que falta.
Camino por la sala sin un rumbo claro, pasando una y otra vez por los mismos lugares, como si el movimiento pudiera distraerme de lo que está en mi cabeza. Pero no funciona.
Nada funciona.
Porque cada paso que doy me lleva al mismo punto.
A ella.
A Megan.
A lo que hice.
A lo que no hice.
A lo