33.
MEGAN
Apenas cruzamos la puerta del apartamento, el silencio vuelve a instalarse entre nosotros como una tercera presencia incómoda. Me quito los zapatos con lentitud, dejando el bolso sobre la mesa del recibidor, intentando no pensar demasiado en la palabra riesgo, en la sombra oscura que vimos en la pantalla, en el latido firme que todavía resuena en mi cabeza como un recordatorio de lo que realmente importa.
Asher cierra la puerta detrás de nosotros y no tarda en hablar.
—Debiste haberme di