30.
ASHER
El dolor me despierta antes que la luz.
Es un martilleo seco detrás de los ojos, una presión constante en las sienes que me obliga a fruncir el ceño incluso antes de abrirlos. Gruño apenas y llevo una mano a la frente, intentando ordenar mis pensamientos. Mi boca está seca. Mi lengua pesada.
Alcohol.
Cierro los ojos un segundo más, tratando de recordar cómo terminé así.
Y entonces lo noto.
Hay alguien a mi lado.
Abro los ojos de golpe.
Megan duerme sobre mi almohada, de costado, el cabel