23.
MEGAN
Después del desayuno me levanto sin decir demasiado.
No porque quiera ser grosera.
Simplemente porque no sé qué decir.
La conversación todavía sigue dando vueltas dentro de mi cabeza de una forma que me resulta incómoda.
Durante toda una semana apenas habíamos intercambiado algunas palabras necesarias para sobrevivir bajo el mismo techo. Había sido fácil mantener mi distancia cuando Asher desaparecía durante el día y regresaba únicamente por la noche para dejar comida frente a mi puerta.