Hacía calor más de lo normal, abrí un poco mis ojos, y noté que estaba en mi habitación mire las paredes amarillas por unos segundos pero me sentía muy sofocada, giré y noté que el aire acondicionado estaba prendido, anoche me quedé dormida no sé en qué momento y mucho menos se quién me trajo a mi habitación.
Me quité las sábanas de encima no soportaba tanto calor, mis ojos se abrieron como platos y di un gran gritó cuando ví que mi puño derecho estaba rodeado por una pequeña bola de fuego.
—¡