Alos apretó sus puños y se lanzó sobre Astra, empecé a ver todo en cámara lenta lo único que noté fue el rostro de la pelirroja enfrente de mí.
—¡Mierda!, Alos ella puede controlar el flujo del tiempo.
Pestañee dos veces y la mujer me tomó por el cuello.
Sus ojos miel reflejaban odio, estaba trancado mi respiración su mano era tan fría como la de Giovanni.
—¡Ender no puedo moverme!— la voz de Alos reflejaba desesperación.
Escuché un gruñido—¡Yo tampoco! ¡¿No sé qué carajo pasa?!
—Ambos son mita