Ambos nos acostamos en su cama mirando hacia el techo, guardamos silenció no era incómodo era relajante.
—Alos, creo que estamos locos.
Se voltea hacia mí apoyándose en su codo—¿Por qué?, Por amarnos y odiarno a la Vez, por no poder estar el uno sin el otro, por ser tóxicos a niveles extremos—Sonríe de lado—Si estamos locos-lo dice en tono burlón, acaricia mi mejilla—pero sabes que este loco daría la vida por tí.
Me apoyo de mi codo quedando cara a cara lo miró fijamente a sus ojos cafés, sus l