Todo estaba muy oscuro a mi alrededor, y no podía ver con claridad, camine unos pocos pasos cuando delante de mí apareció una mujer hermosa, cabello ondulado, piel morena, delgada de estatura media, llevaba un vestido negro que le llegaba a los tobillos, me acerqué un poco más y vi que sus ojos eran del mismo color miel que los míos sonríe y me tiende la mano para que yo la agarré, lo pensé por unos segundos pero al final la tomé, su piel era tan suave.
—Miroslava, hija—sus alas negras se abri