La tormenta familiar
El domingo transcurrió como un sueño frágil que ambos sabían que podía romperse en cualquier momento. Fernando y Valeria no salieron del ático. Pasaron el día entero en la sala de rehabilitación y en la pequeña suite contigua que Fernando usaba para descansar entre sesiones. Hicieron el amor tres veces: una lenta y tierna por la mañana, con él encima, moviéndose con cuidado para no forzar las piernas recién recuperadas; otra salvaje contra la pared de la ducha, con Valeria envuelta alrededor de