38. Visita sin aviso
Capítulo 38
El reloj marca la una de la tarde cuando Gabrielle, la prima de Silas, entra sin anunciarse a la mansión. Sus pasos firmes resuenan contra el mármol de la entrada, y su rostro refleja la molestia de alguien que se cree con todo el derecho a exigir. Ella piensa que a esa hora Silas estará en la oficina, ocupado con sus interminables reuniones y negocios, así que decide esperar en la sala principal, cruzada de brazos, con el ceño fruncido y el pie golpeando el suelo con impaciencia.
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