24. Como un abrigo de hielo
Capítulo 24
La terraza estaba bañada por una luz dorada. El sonido lejano de las aves y el aroma a café recién hecho llenaban el aire.
Nora sostenía un vaso de leche fría entre las manos porque no era amante del café como Silas al parecer lo era, mientras Silas, a su lado, pasaba las páginas del periódico con una paciencia meticulosa parecía un hombre de 50 años, pero apenas tenía treinta y dos. Ninguno interrumpía el silencio matinal y pacifico.
El teléfono de Nora comenzó a vibrar sobre la me