Alan
El amanecer en el apartamento de Mía tenía una cualidad casi irreal.
La luz se filtraba entre las cortinas entreabiertas, creando un camino de partículas de polvo doradas que bailaban sobre su piel. Me quedé un momento apoyado en el codo, simplemente observándola, me había quedado todo el día aquí, sabía que Lucian iba a jugar sucio pero por ahora solo deseaba estar con ella.
Su pecho subía y bajaba con una lentitud rítmica, y por un instante, el peso del imperio Lombardi y las amenazas d