El Sr. Rodríguez estaba impaciente. Esperaba a Bartolomé hacía más de una hora en una esquina. Siempre fue puntual en las reuniones que tuvieron. Le llamaba la atención.
Para su suerte, pudo visualizar la caminata de Bartolomé. Eso lo tranquilizó por completo. Tenía miedo de que le hubiesen hecho algo.
-¿Por qué llega tarde? –Le recriminó apenas llegó- Me he tomado tres cafés esperándolo.
-Se me pasó. Estaba muy cansado y me desperté un poco más tarde de lo h