Como era costumbre, Bartolomé estaba llegando a la casa de Filomeno en su auto. Lo estacionó en la vereda.
Filomeno lo recibió con un saludo poco gustoso y lo hizo pasar a su casa. Bartolomé creía que iban a haber más personas, pero no, estaban únicamente ellos dos, completamente solos.
-La situación se puso difícil –dijo Bartolomé.
-Así es… -respondía Filomeno.
Bartolomé podía notar la frialdad de Filomeno. Sabía que estaba inquieto, pero no podr