En los pocos momentos en que podía dormir soñaba repitiendo escenas como si se tratase de un ciclo sin fin. Mi cerebro recordaba una y otra vez el momento en el que el personal funerario se marchó, me quedé un rato sentado en el suelo mirando hacia la salida de la casa pensando en lo efímera que es la vida en realidad, en que con tan solo un abrir y cerrar de ojos, puedes dejar de ver a una persona importante, en que debes aprovechar al máximo a esa persona porque no sabes cuándo será la última