La mañana en que el hombre de los Ricci llegó a la casa Lombardo fue Bruno quién tocó la puerta de la habitación que compartía con Alessandro, él estaba profundamente dormido, pues la noche anterior había dejado en su leche una pastilla diluida para poder visitar a los míos. Me acerqué a la puerta y abrí, Bruno me dio el recado.
— El detective de los Ricci está aquí, tu reinado comenzará a acabarse, su majestad —mencionó con una sonrisa sarcástica.
— Qué bueno, comienzo a darle la razón a Lilia