Sally pasó la gran parte de su mañana encerrada y centrada en el trabajo e ignorando las llamadas de Brent y de todo aquel, no tenía cabeza para tratar ningún tema que no fuera sobre la compañía, estaba tan centrada que no se había percatado de los seguidos toques en la puerta de su oficina, hasta que inoportunamente la abrieron sin esperar respuesta.
—Buenas. —ella, al ver que se trataba de Bruce, salió corriendo a sus brazos, hundió su rostro en su cuello y aspiró el aroma de él para asegurar